El editor Vicente Vercher y la cocinera Begoña Rodrigo, del restaurante La Salita

A modo de presentación

Mi nombre es Vicente Vercher Castelló y cuando en el año 2008 creé mi primera editorial llevaba a mis espaldas veinte años como guionista audiovisual, tres más como articulista de opinión en la prensa valenciana y tres como profesor de guion cinematográfico en la Universidad Jaume I de Castellón. Y entre todo este ir y venir de letras, clases y alumnos… tuve tiempo para escribir una novela titulada El engaño, que publiqué en el año 2007 con una editorial que al final resultó ser una más de todas esas editoriales que funcionan en España tratando de forma penosa a sus autores. Este fue el detonante que me impulsó a crear editorial Obrabierta. La idea era muy sencilla, ayudar a los escritores a ver publicados sus manuscritos y procurar que no les pasara como me pasó a mí. Unas veces lo conseguí y otras no tanto, pero en estos diez años de experiencia como editor he alcanzado, a través de las tres editoriales que he llegado a crear, publicar más de 3000 títulos, trabajar para 120 países y poner en el mercado libros en múltiples idiomas.

Fui el segundo editor de España, en el año 2009, que apostó por la autopublicación. Entonces se conocía poco esta sutil posibilidad para que los autores vieran el sueño cumplido de poseer en sus manos el fruto de su trabajo… ¡Su libro publicado! Recuerdo que había una editorial en Madrid y nosotros en València y llegamos a conocernos e incluso a hablar de montar una sola empresa conjunta pero la cosa quedó en eso, en conocernos y seguir cada uno con nuestro camino. 

Esta experiencia y este maremágnum nos llevó a crear un Centro Cultural, en una nave industrial ubicada junto al Parque Central de València, en pleno centro del emblemático barrio de Ruzafa. Por allí pasaron artistas que se dedicaban a la pintura, a la fotografía, a la escultura, a la literatura y conseguimos bajar de los altares la música clásica, ofreciendo al público, por ejemplo, un concierto de Brahms interpretado por una de las chelistas más potentes del panorama internacional. Colaboramos con Russafart, con Russafa Escènica, con el Festival de mediometraje La Cabina y llegamos hasta organizar nuestra propia Feria del libro, coincidiendo en fechas con la que se organizaba desde la Asociación de libreros de València. Fueron unos años llenos de presentaciones de libros y de actividades diversas, muy intensas, divertidas y gratificantes que de seguir así me hubieran convertido en el más tonto del cementerio ya que se trabajaba, hasta las tres o las cuatro de la madrugada muchos días del año.

Y la buena suerte llegó por fin acompañada de la persona más especial que ha pasado por mi vida, María Rosell, una pianista que me ayudó con las frenéticas actividades del último año en el Centro Cultural y que me hizo ver la realidad para descabalgar de ese pura sangre enloquecido en el que vivía cada día. Dejé la ciudad, me vine a vivir, posiblemente, a la huerta más rica del mundo y me senté durante casi un año a esperar el renacer de mi profesión y mis esperanzas. Hoy llevo esta editorial La Rosella (amapola en valenciano) prendida en mi corazón y en mis ganas por seguir agitando el mundo cultural al cual siempre he pertenecido y del que no sabría salir.

En La Rosella seguimos apostando por los escritores y por ayudarles a ver su libro publicado. Pero también nos hemos especializado en la creación de contenidos para otras empresas como el periódico Levante-EMV, para quienes elaboramos los libros Productos de nuestra tierra, una publicación trimestral donde conocer los mejores productos de la Comunitat Valenciana y disfrutar de las recetas de cocina de los restaurantes de las zonas donde se cultiva el producto. Este trabajo lo premió la Federación Empresarial de Hostelería de València con el premio a la mejor publicación gastronómica en el año 2016, que el mismo President de la Generalitat nos entregó en mano.

Lo bien cierto es que la ilusión nos mueve a seguir con el trabajo y a saber que una de las cosas más bellas que existe en este mundo es abrir tu libro y poder respirar sus páginas impresas.